Mostrando entradas con la etiqueta Mafalda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mafalda. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de marzo de 2010

Un avion de papel


Esto de viajar no me va, bueno por lo menos en avión, no ayuda ser un hipocondríaco de primera, y es que considero que un avión es como un frigorífico abandonado después de meses sin usar, que al abrirlo podemos encontrar todos los patógenos y mucosidades siniestras dispuestas a contratacar. Lo que puede poner patas arriba mi vida, sino es por las dos pastillitas maravillosas de tafil que me tomo en el taxi camino al aeropuerto para poder entrar en el avión con la dosis adecuada justo antes de sentarme en mi lugar.

Por otro lado, tenemos que cuando a los cinco años jugaba con mi hermana Alejandra a los viajes en avión, ella siendo la mayor siempre tenía el poder de escoger el destino de mi personaje en cada aventura, unas veces era la aeromoza y mientras ella veía la tele (claro, porque viajaba en primera clase), yo le traía de la cocina cualquier cosa que ella quisiera cada vez que prendía el foquito rojo de control remoto.

En definitiva, ser el avión no era de mis preferidos y menos cuando venían mis primos porque me tocaba estar tirado con los brazos extendidos soportando el peso de todos ellos, sin embargo, lo mas difícil era cuando el capitán anunciaba a través de el rallador de queso que hacia las veces radio, a los pasajeros que tuvieran cuidado porque al parecer habría una fuerte turbulencia, lo que traería como consecuencia que todos brincaran sobre mi.

Se puede considerar, que lo que marcó mi vida aeronáutica fue el día que me toco hacer de equipaje, que consistía en meterme dentro del saco de dormir, rellenarme con toda la ropa sucia del cesto y después de ser envuelto en papel film para que nadie me abriera y sacara la valiosa carga que llevaba dentro, era arrastrado sobre una patineta por todo el salón y terminaba encerrado en un baúl de la habitación durante todo el vuelo, que podía tomar aproximadamente un capitulo de Heidi y Mafalda.

A consecuencia de esto, y aunado a mis males psicológicos principalmente, esto de volar en avión me causa un repelús insoportable, y me da un yuyu desde que tengo en las manos los billetes. Y sin drogas el saberme encerrado en una lata de sardinas con alas, rodeado de cientos de personas llenas de bacterias y virus sería imposible de llevar.

Así mismo, el peor de los momentos, después de los niños que lloran, dan patadas al respaldo de mi asiento y corren por los pasillos, la gente vomitando en pequeñas bolsitas de papel despues de engullirse la cajita feliz que les dan a la hora del lunch, sentirme acorralado entre dos grandulones que ocupan a sus anchas los reposa brazos, lo arriesgado que puede ser sentarse en una taza metálica poco sanitaria que podría succionarnos las tripas, de tantas y tantas cosasa, nada me pone tan mal como que el piloto anuncie que nos abrochemos los cinturones porque vamos a encontrar algo de turbulencia en el camino.

martes, 27 de febrero de 2007

OrkOs y grUas

Creo que normalmente no me caen bien los policías, y no creo ser yo nada mas por que en algún lugar de mi inconsciente sin conciencia, venga arrastrando algún trauma adolecente en su contra, creo que es la generalidad que nos hace sentir poco seguros y dudosos de acercarnos a ellos hasta para pedir direcciones suponiendo que en cualquier momento nos saldrán con el comentario de "joven la vinificación o la tenencia están vencidas, preste me sus documentos". Lo que si que ni que, cuando hay balasos y la cosa se pone fea, salen corriendo armados de su revolver oxidado, su chaleco antibalas y su salario mínimo en protección de los Mexicanos. Pero hoy realizando su trabajo y haciéndolo bien, no por hacerlo y por que es su deber, ni tampoco creo que sea por la ganarse una comisión, que ahora que lo pienso si trabajaran por comisión serian mucho mas perros y seria una forma de alinear a todos nosotros de una buena vez, para seguir al unisono las normas de urbanidad que nos brincamos a diario. Pues uno de estos Orkos en su grúa secuestro un coche mal estacionado que probablemente no estorbaba..... mucho! pero estorbaba, por que con la prontitud que su conductora lo abandono por el evidente retraso del que todos somos presas en esta ciudad, lo que dio a lugar a estacionarlo en este único espacio en una calle repleta por donde la vieras, de coches y viene vienes, este único y por segundos libre pero arriesgado lugar estaba disponible, y con el tiempo encima, lo primero que uno se pregunta en ese momento: Hoy sera mi día de suerte o no? Pues no lo fue y dependiendo para quien, por que si los orKos trabajan por comisión o cuotas y este vehículo los liberaba por fin de su larga jornada, era como caído del cielo y por que también como a nosotros, ellos tienen solo instantes para llevárselos con prontitud y técnica de arrastre, de esta manera evitando un enfrentamiento con los conductores que por lo general son o conocen a alguien que es poco importante en las jerarquías del gobierno, pero lo suficientemente molesto para hacerles perder horas de su tiempo, y con las ventajas que les proporcionan sus nuevos vehículos en los que con una buena maniobra y menos de un minuto el infractor es capturado y llevado con rumbo al deposito de motos, coches y cualquier otro medio de transporte que pueda ser almacenado por un costo y beneficio para las arcas del gobierno, que además cuenta con un horario de recuperación de vehículos de 8am a 6pm aunque las grúas con sus orkos trabajen hasta las 8 de la noche, lo que da a lugar a que de entrada tengas que desapegarte de tu coche hasta el día siguiente y esperar que los daños sufridos sean mínimos, y tu auto tenga como heridas de esta batalla solo, el daño visual de permanecer unos días con los vestigios de las calcomanías que a toda velocidad ponen y te dejaran marcado y sera un recordatorio para el resto de la semana.
Al día siguiente al llegar al depósito de autos te piden que vayas a identificar a tu víctima en un mar de coches, y que presentes cualquier cantidad inútil de papeles para que te lo devuelvan, pago previo de una multa que incluye el transporte y la noche de alojamiento sin desayuno continental, pero las ventajas de ser una entidad globalizada, es que ahí mismo se paga hasta con tarjeta de crédito y para las copias que te piden justo afuera, sin un local fijo, abajo de una lona podemos encontrar a unos empresarios que sacan copias al inflado precio de $3.50c/u y como vienes de pagar $510.00 pues te parece una ganga. Y como toda buena historia que involucre polecias no podemos dejar atras el soborno que en este caso fue de mucha ayuda para evitarnos un bla bla bla bla bla bla paterno ya que solo y solo el dueño de la unidaaa es el que la puede recoger asi que gracias al comandante octavio por la modica cantidad de $350 nos la liberaron sin ser los dueños y presentar la cantidad industrial de papeles requeridos, librandonos de la burocracia(saludos a Mafalda).